EL GUSTO POR LA LECTURA
Concuerdo totalmente con aquellos que no gustan de la lectura, no tiene sentido dicha actividad, si bien es verdad que nos la encontraremos a diario, también es verdad que podemos omitirla, como casi nadie lo hace; por ejemplo: al comprar cualquier aparato electrónico nos encontraremos una de esas cosas llamadas instructivos, que no son más que una formalidad, ya que puedes aprender a utilizar cualquier cosa simplemente usándola y apretando botones, si se descompone… bueno, echando a perder se aprende. No dejo de sorprenderme de hasta dónde podemos llegar sin leer, una muestra de ello es un hombre de Guadalajara, finísima persona, que sin necesidad de informarse usando libros, se convirtió en cazador de hadas y después en empresario, llamando la atención por su notable popularidad. Que colocaba carteles con faltas de ortografía, ¿Pero a quién le importaría?, si sabemos que podemos confiar en la veracidad de sus hallazgos. ¿Para qué desperdiciar nuestro potencial en la lectura?, si toda esta gamma de conocimientos es adquirible mediante la vida cotidiana, tal vez no lleguen a nosotros el día de hoy, ni mañana, ni el día del padre; pero no perderemos la esperanza. Existen infinidad de puntos en contra de dicha actividad, deteriora nuestra salud, ya que nos hace imaginar y reflexionar, pone a trabajar nuestra mente, imaginación y memoria, es capaz de transportarnos a lugares que ni siquiera soñamos, todo esto debe consumir mucha de nuestra energía vital por lo que yo lo pensaría dos veces antes de leer cualquier cosa. Además de que nos hace dudar, afirmar, negar, desterrar la melancolía, reír, llorar, ser lo que somos e inclusive lo que no somos, invirtiendo tanto tiempo leyendo seguramente nos privaríamos de actividades más satisfactorias, como pasar unas cuantas horas al día en facebook, twitter, chateando, etc. Sabiendo esto, ¿tendría algún sentido, como maestro, fomentar en un niño el gusto por la lectura?, ¿mostrarle un camino que le diera sus propias herramientas para defenderse de cazadores de hadas?, seguramente un niño no apreciaría el alimento para el alma que se esconde en la literatura, un niño jamás recordaría con cariño aquel maestro que con afán admirable le sirvió de guía y lo inició en el gusto por la lectura. Finalmente y haciendo de lado el sarcasmo, sabemos que nadie puede dar lo que no tiene, ni enseñar lo que no sabe. El gusto por la lectura comienza en nosotros, el transmitirlo a un niño es un reto digno de ser superado. Alguien que se mantiene ajeno a los libros, se vuelve cómplice de su ignorancia conforme huye de las páginas escritas, en cambio, aquél que gusta de la lectura es participe de un mundo interminable, de un proceso que complementa al ser humano, porque QUIÉN GUSTA DE LA LECTURA, GUSTA DE LA VIDA.
Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco. Estrategias para el estudio y la comunicación. 1°B. 7 de Septiembre de 2011.

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